jueves, 5 de enero de 2012

Novena al Glorioso San Alejo

Por un favor recibido.




Novena al Glorioso San Alejo


Día Primero

            Hincado de rodillas delante de una Imagen del Santo). Se dará principio a su novena a la señal de la Cruz y levantando el corazón a Dios procurar, alentar la confianza y avivar la fe haciéndose presente con la consideración a toda la corte celestial y a la Reina de los Ángeles, como especial abogada nuestra en cuya presencia con humildad, dolor y arrepentimiento dirá de todo corazón.


Acto de Contrición

            Señor mío Jesucristo, Dios y hombre verdadero, Creador y Redentor mío, por ser tu quien eres y porque te amo sobre todas las cosas, a mi me pesa en el alma el haberte ofendido, propongo firmemente el nunca más pecar y apartarme todas las ocasiones de ofenderte, confesarme y cumplir la penitencia que me fuese impuesta. Ofrezco mi vida, obras y trabajos en satisfacción de todos mis pecados; como os lo suplico, así confío en tu bondad y misericordia infinita me los perdonarás por los merecimientos de la preciosa Sangre, nuestra pasión y muerte me dará la gracia para encomendarme y para perseverar hasta la muerte. Amén.
            ¡Oh gloriosísimo Santo! Recordando después de haber leído tu historia, cuanto puedes y vales por tu obediencia y sabiduría vengo a rogarte intercedas con el Ser Supremo que te premió con tantos dones, que me conceda poder imitar tus virtudes y obediencia y poder luchar en el mundo igual que tú y llegar a alcanzar los favores que deseo y pido para con ellos tranquilizar mi espíritu…


           (Se hace la petición de la gracia que se desea).

            Una Salve y un Credo.






Día Segundo



            ¡Oh glorioso San Alejo! Tú que fuiste dotado de virtud y obediencia, a ti vengo a implorar en esta Novena, que intercedas con el Dios poderoso para que me sean concedidos los favores que le pida si han de ser para salvación de mi alma, bien de mi espíritu y si fuere acreedor también que merezca alcanzar la resignación que necesito en este día para vencer las penas que me afligen.

            Se hace la petición y se rezan tres Credos y tres Salves.






Día Tercero



            ¡Oh glorioso san Alejo tú que demostraste a los profesores que te educaban poseer la inspiración divina, te ruego intercedas para que yo pueda alcanzar del divino Supremo Dios tus virtudes, paciencia y humildad para alabarte y reverenciarte, hasta lograr conseguir por tu intercesión los favores que pido hoy para tranquilizar mis aflicciones.








Día Cuarto.



            ¡Oh glorioso San Alejo! Espero que condolido de mis penas, y por los recuerdos que te hago de sus sufrimientos al obedecer el mandato de tus padres contrayendo matrimonio con la virtuosa Sabina, dama noble, rica y poderosa de Roma, a quien después del matrimonio sin ofenderla la abandonaste para irte a Jerusalén temeroso de ofender a Dios si no cumplías las secretas inspiraciones del gran Dios que te guarda, me sirvas de intermediario para que ese gran Dios me conceda la gracia que en este día deseo si con ella he de salvar mi alma y en otro caso me de fuerzas para seguir la senda de tus virtudes.

            Un Credo y una Salve a María Santísima.







Día Quinto



       ¡Oh Glorioso San Alejo! A tu piedad y protección acudo recordándote aquellos instantes en que alejándote cada día más de tus amantes padres y virtuosa Esposa que dejaste y lloraban sin consuelo tu ausencia, supiste despojarte de tus vestidos para cambiarlos por los andrajos de la mayor pobreza con que llegaste a Jerusalén, mientras tu Esposa te buscaba por el mundo sin poder hallar quien le diera razón de tu huída. Por estos recuerdos que te hago y por los padecimientos de tus padres que dejaste sin consuelo, te ruego intercedas con tu favorito gran dios me conceda el favor que pido en esta Novena si ha de ser para bien mío y Gloria de Dios. Amén.

Un Credo y una Salve.





Día Sexto



¡Oh Glorioso San Alejo! A ti vuelvo mis ojos ensangrentados de tanto llorar, recordando los desprecios  de que fuiste víctima en Jerusalén por parte de los muchachos  y las burlas del vulgo que te ultrajaban sin piedad y hasta aquel día en que el sacristán de la Iglesia de Santa María donde hacías tus oraciones te dijo: “Mira Alejo esa Imagen  que ves sobre la puerta me acaba de revelar que tú eres un gran siervo de Dios y tus oraciones pueden mucho con su divina majestad, el cura de esta Iglesia te viene observando y quiere hacerte muchos reglaos y teme sean por ti despreciados recuerdos tristes que traigo a tu memoria para que no me eches en olvido y pueda merecer tu intercesión la gracia que en esta Novena pido.
Amén.
Un Salve y un Credo.



Día Séptimo.


¡Oh Bienaventurado San Alejo, en éste séptimo día de la Novena quier recordar la alegría que experimento al ver que ese pueblo de Jerusalem que tanto te despreció ha comprendido que tu eres un siervo de Dios. Palabras repetidas de aquella Imagen que hallando cerrada un día la puerta de aquella Iglesia decía al portero:
-Ábrele a este siervo de Dios que sus oraciones son bien recibidas en el cielo, ya ves Santo mío cuál es mi alegría que al ver tus virtudes, te coronan y tu fe en Dios temeroso de ofenderte y tratar de ausentarte para ni ver las reclamaciones y agasajos que pretendía hacer aquel pueblo en tu veneración; por estos recuerdos que te hago espero intercedas con el Dios poderoso sean oídas y perdonadas mis culpas a fin de obtener la gracia que en este día te pido.
Un Credo y una Salve a la Virgen



Día Octavo


¡Oh Glorioso San Alejo! En este día te quiero recordar la tristeza que me causa ver cómo huyendo de las aclamaciones que te hacía aquel pueblo te embarcaste en un navío con rumbo a Loadisea y de ahí a Taro, pero los justos juicios de Dios una furiosa tempestad llevó al navío a las costas de Italia y ahí conociste que por inspiración del cielo este era tu destino y te resignaste a la voluntad de Dios, por esto te ruego alcances para esta triste y acongojada alma y bienestar de mi cuerpo y si ha de ser hágase tu santísima voluntad.
Un Credo.


Día Noveno


¡Oh Glorioso San Alejo! Este día último de la Novena lo emplearé en reflexionar cuál sería tu pena, cuando resuelto a presentarte a tus padres en el que naciste, imploraba su caridad obteniendo el favor de dar órdenes a sus criados de que te alejasen en cuartos oscuros debajo de la escalera y te mantuvieran y estos en vista de tanta humildad y resignación dabas lugar a que te ultrajaran y ahí donde por espacio de 17 años viviste siendo tu cama el suelo y tus muebles un crucifijo, siendo tu ayuno inviolable y por lo común pan  y agua y tus recreaciones visitar las Iglesias, confesar y comulgar todos los días, así mitigabas el pesar que te causaba el recuerdo de las penas que sufrían tus padres y pobre esposa por la falta de su Alejo pena y tristezas, recuerdos que un Ángel bajado del cielo te vino a revelar le escribiera una carta dándote a conocer en tus últimos días haciéndole historia, la cual hiciste cerrando la carta y empuñándola expiraste, oyéndose por los aires en todo Roma el sonido de las campanas y una voz que decía: “Estás en el Reino de los Cielos Alejo”.
Testigo de tanta verdad la Ciudad de Roma y Barcelona en su parroquia, Santa María del Mar que conserva su imagen  en su capilla subterránea debajo de la escalera principal del coro donde se representan los prodigios y milagros alcanzados por este Santo.
Profesadle pues una cordial devoción y esta nos servirá mucho para imitar sus heroicas virtudes y para que le acompañemos después en el Reino de los vivos. Amén.


veladora

a mi querido amigo Chano que aunque se nos adelantó
aquí tiene a una persona que reza por él.
Dios te tenga en el cielo.



Oración al Glorioso San Alejo


Alejo, insigne barón,
santo, mártir y casado,
pues a Dios tan amado
alcanzadnos el perdón.

En la gran Roma naciste
de padres nobles y ricos,
santo, virtuosos, inicuos,
la madre estéril tuviste;
con lágrimas y oración
fuiste de Dios alcanzado.

Llegaste a bastante edad,
te escogieron esposa,
rica, muy bella y virtuosa,
igual en la calidad
por divina inspiración
a ella no habéis llegado.

Padres y esposa dejastes
la noche del desposorio,
luego que le fue notorio
que de ellos te apartastes
con lágrimas de aflicción,
fuistes por todos buscado.

Lugares santos y puros,
peregrino visitastes;
todo a los pobres entregastes
como hace el mar a los ríos,
habiendo con tanto don,
pobre mendigo quedado.

Eres el venerable santo
en Edeso revelado,
y siendo como tal honrado,
por divina permisión
en nuestra casa has quedado.

En ella eres acogido
como pobre mendicante;
padres y esposa, adelante
tienes sin ser conocido,
de criados y sin razón,
como loco eres tratado.